Edificio CyT

Incluso desde antes que Giedion (1952) destacara los puentes de Maillard, la estética bruta de las infraestructuras capturó la atención de los arquitectos. Habitualmente, sin embargo, este interés llevó a los arquitectos a ‘sobrediseñar’ la estructura para que además soportara el peso simbólico y estético del edificio. Con la simple decisión de transformar los requerimientos estructurales y programáticos en la expresión plástica del edificio – sin sobrecargarlo – este proyecto logra transformar la ingeniería en arquitectura, tal como las infraestructuras de inicios del siglo XX.