Centro sociocomunitario Cañada Real Galiana, Madrid, España

En una ocupación ilegal no se puede construir algo de manera formal. Pero para que la autoridad pueda intervenir esas áreas debe poder organizar a la población y tener un lugar donde reunirse. Ante esa paradoja, este centro comunitario no sólo es desmontable y móvil, sino que también fue construido con la ayuda de más de 1.200 voluntarios pertenecientes a la comunidad. Así, la arquitectura no sólo ayuda a formalizar la ilegalidad, sino también a recomponer el tejido social.