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Imaginarios de transparencia

Metahaven entrevistado por Francisco Díaz

Daniel van der-Velden

Metahaven, Ámsterdam, Holanda.

Vinca Kruk

Metahaven, Ámsterdam, Holanda.

Si bien la transparencia se ha posicionado como el punto de partida de toda discusión pública hoy en día, parece que no nos hemos percatado que cuando todo es transparente realmente no hay nada que ver. Escépticos de estos procesos – y de cómo se despliegan a través de las nuevas tecnologías y redes sociales – Metahaven ha desarrollado la idea de ‘transparencia negra’ que reflexiona en profundidad sobre estos imaginarios y sus últimas consecuencias, tanto a nivel político como geopolítico.

Enviamos un mail a WikiLeaks en junio de 2010, proponiéndoles trabajar en su identidad visual. La respuesta no tardó mucho en llegar. Decía:

Absolutamente. ¡Háganlo! Estamos escasos de este tipo de cosas…

J. A.

Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 1. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015. Portada.

Parece una paradoja el diseño de la identidad visual para una organización que sólo existe en Internet y cuyas operaciones – por su propia naturaleza – deben desarrollarse en secreto. ¿Por qué una organización como esta necesitaría identidad visual? Es probable pensar que no. Entonces, ¿por qué una oficina de diseño se ofrece voluntariamente a una tarea como esta sabiendo que probablemente no conseguirán sino problemas?

Black Transparency: The Right to Know in the Age of Mass Surveillance (Transparencia negra: el derecho a saber en la era de la vigilancia de masas) (Sternberg Press, 2015), el libro publicado por la oficina holandesa de diseño Metahaven, entrega las respuestas a estas preguntas, abriendo sus investigaciones y reflexiones sobre el tema a un público más amplio.

Fundada en 2004 por Vinca Kruk y Daniel van der Velden, Metahaven debe considerarse como algo más que una oficina de diseño: también pueden ser vistos como un think tank, un colectivo, un grupo de activistas políticos o incluso como agitadores culturales. Black Transparency – su tercer libro, antecedido por Uncorporate Identity (Lars Müller, 2010) y el libro electrónico Can Jokes Bring Down Governments (Strelka Press, 2013) – explora y profundiza las formas en las que la comunicación esconde más de lo que muestra, y el papel del diseño en esos procesos. Aquí es cuando aparece la respuesta a la pregunta planteada anteriormente: la oferta a WikiLeaks no era vista como un trabajo, sino más bien como una manera de ejercer el «derecho a saber» el rol del diseño en un caso extremo de comunicación mediática (un sitio web de denuncia), cuyas implicancias geopolíticas alcanzan una extensión global y cuya naturaleza cambia los imaginarios que tenemos acerca de la real libertad que podemos encontrar en Internet.

Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 2. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015. 30-31.

De hecho, su curiosidad sobre los nuevos aspectos de la comunicación a través de Internet, así como su ácido sentido del humor – que opera como un caballo de Troya para sus duras críticas sobre las agendas del diseño contemporáneo – los llevaron a observar cómo una organización tan débil no sólo puede hacer tambalear a los gobiernos, sino también cómo su debilidad revela que en el mundo de hoy el idealismo tiene límites claros y que la libertad ya no significa lo que pensábamos. Con las herramientas de diseño, Metahaven parece haber estado siguiendo este proceso de cerca y con un escepticismo cauto. No por casualidad, dos años después de que se ofrecieron como voluntarios para WikiLeaks, Julian Assange pidió asilo en la embajada de Ecuador en Londres, lugar donde se encuentra hasta la fecha. Consciente de estas lógicas, y siendo testigos de cómo una organización fue deshilachada hasta el nivel de los individuos, Metahaven continúa su práctica en Ámsterdam para decirnos que:

WikiLeaks ha perdido gran parte de su blindaje político, incluso a pesar de que ha recuperado su capacidad para recibir y publicar documentos. Continúa desentrañando los circuitos del poder del estado moderno, pero: ¿dónde termina esto?, y ¿tiene algún fin? Probablemente no. Esta es la ruptura: ¿qué es una organización después de la intervención imperial? Un membrete en un sitio web. Un logotipo dibujado por una estudiante australiana. Un nombre que es conocido por el público, pero no la Transparencia Internacional del gran Qué. La no-ong. Después de que WikiLeaks comenzó rodar y lidiar con el poder – con el poder real siendo el catalizador de la cascada, una súper marca totalitaria, o los restos hundidos de un galeón pirata que una vez que navegó los océanos – no hubo más organización. Sólo estabas tú. (Metahaven, 2015:53)

En esta entrevista, a partir de las cuestiones planteadas por su libro Black Transparency, les preguntamos sobre los imaginarios de la transparencia, las posibilidades de crear contraimaginarios, algunos otros acontecimientos políticos actuales e incluso los fundamentos éticos de las prácticas activistas en Internet.

Francisco Díaz: Supongamos que hay un imaginario asociado a la transparencia que opera en la política (ética) y en la estética, y que estos códigos son de cierta forma similares (visibilidad, responsabilidad, sinceridad, etc.) Así, cuando ustedes proponen la idea de ‘transparencia negra’ creo que despliegan un nuevo imaginario de este concepto, pero uno que va precisamente en contra de las fuerzas que han hecho de la transparencia algo deseable. Por eso me pregunto, ¿cómo se llega a esta idea? ¿Eran conscientes de esta suerte de détournement que estaban haciendo sobre el imaginario habitual de la transparencia?

Metahaven: Black Transparency surgió en gran medida por nuestro trabajo en, y a veces para o con, WikiLeaks. La frase transparencia negra’ apareció antes de que entendiéramos lo que podía significar como expresión, por lo que tuvimos que descubrirlo. Por transparencia, algunas personas parecían querer referirse a algún tipo de responsabilidad. Nos llamó la atención que eso no era lo que estaba pasando. Lo que ocurrió fue que hubo efectos geopolíticos que se desencadenaron por la publicación de información, efectos que fueron sobrealimentados por Internet tanto en su escala como en su alcance; pero por supuesto no eran sólo las cascadas de información en sí, sino la forma en que ellas operaron en sintonía con cambios culturales y políticos más profundos después de 1989 y luego de la guerra contra el terrorismo. Uno de estos cambios es que un mundo que gira hacia las herramientas digitales, redes sociales, cerros de tecnología, interfaces y la autocomunicación incesante no puede presumirse como un lugar donde las causas liberales y las agendas occidentales prevalecen simplemente porque las primeras incursiones en la tecnología fueron hechas en occidente.

En nuestra aureola tecnológica, el mito y la fantasía abundan en la columna vertebral de una potencia computacional distribuida de forma cada vez más uniforme. En la nube estamos aún más alejados de la tecnología y el almacenamiento en sí, y perdemos la noción de propiedad sobre nuestros propios datos y vidas digitales, entregándosela a unas pocas corporaciones con plataformas muy grandes que nos garantizan los beneficios de audiencia y conexión preferencial. Esto puede parecer un poco neomedieval (o net-medieval), pero esto no quiere decir que no hay un poder para los usuarios. Lo hay, por cierto, pero todo el poder se enrolla en lo asimétrico, incongruente, el accidente o la paradoja. Incluso cuando surge algo como una ‘nueva Guerra Fría’ debemos recordar que opera de forma completamente distinta, a través de los territorios comunes de las plataformas, con bandos opuestos que comparten las mismas infraestructuras y son alojados uno al lado del otro, casi cómodamente, en servidores y datacenters en Estados Unidos.

Entiendo la idea de ‘transparencia negra’ en relación al mercado negro, es decir, como una esfera que opera en paralelo a la oficial, haciendo exactamente lo que la oficial tenía que hacer, pero de forma tal que hace accesible algo a lo que una cierta parte de la población no tenía acceso. En otras palabras, la ‘transparencia negra’ hace con la información lo que el mercado negro hace con los bienes. Hoy en día supuestamente tenemos más acceso a bienes e información que cualquier otra generación en la historia y, sin embargo, las versiones ‘negras’ nos muestran que la desigualdad de acceso es lo suficientemente alta como para que estas sean necesarias. En ese contexto, ¿creen que los imaginarios de la transparencia y el mercado se han adaptado a favor de ciertos intereses?

Lo que opera en la ‘transparencia negra’ es el hecho de que la información está ahí fuera y se empaqueta para influir en los ciclos mediáticos, las ideas y opiniones de la gente. Por supuesto que está el periodismo de investigación, pero cuando entendemos al periodismo como un filtro humano, la escala y el volumen de las revelaciones es tan inédito que es difícil, para cualquiera, saber exactamente el contenido de cada filtración. Quienes están realmente interesados en el contenido se pueden mover a pagar por él; recientemente el gobierno danés dio, a la fuente anónima de los Panama Papers, alrededor de un millón de euros por la información sobre los daneses que usaron los esquemas de evasión tributaria. Además, si bien alrededor del 2010 la transparencia todavía significaba la denuncia de irregularidades (como lo hizo Snowden), hoy en día se trata de hackeo; de hecho los Panama Papers fueron el resultado de un hackeo (explotando, entre otros, un error no corregido de una versión antigua de WordPress que usaba Mossack Fonseca).

Tu analogía, sin embargo, es muy tentadora: el mercado negro y la transparencia negra hacen lo que se suponía que sus versiones oficiales debían hacer, pero sin la privación y la desigualdad. Probablemente, sin embargo, en un mercado negro la transacción aún es clara, y cubre la intención y el beneficio mutuo del comprador y el vendedor. En la transparencia negra, tal vez es más complicado; el motivo ético detrás de una filtración puede ser falsificado con facilidad. Sabemos que el caso de Edward Snowden era real, pero el «manifiesto John Doe», que escribió el denunciante de los Panama Papers y que sigue muy de cerca el modelo de Snowden, plantea más preguntas que respuestas. La transparencia no es tan clara.

Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 3. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015.

A raíz de esta idea y también teniendo en cuenta el trabajo que han desarrollado en Metahaven, ¿cómo podemos incitar contraimaginarios? ¿Cuál es el papel del diseño en la creación de estos otros imaginarios?

No podemos hablar por los demás o ser prescriptivos (al responder una pregunta del tipo ‘cómo podemos’). El diseño y el arte son distintos para cada persona y por suerte ya no hay ningún ‘cómo’ general ni un camino que conduzca a un cierto resultado garantizado.

Sin embargo, creemos que cada proyecto político o disidencia probablemente establecerá un equilibrio entre la planificación y la contingencia. En los últimos años, en la izquierda, la planificación se convirtió en algo sospechoso; las cosas tenían que surgir de la contingencia y de cierta forma eso es lo que hicieron, pues ya no había ningún mensaje planeado o surgido de una estrategia; cada mensaje previo de la izquierda se convirtió en una copia más amable de un original de centroderecha liberal, donde la función de la política de izquierda se convierte en la de un colchón para suavizar los golpes de las verdades ‘inevitables’ e indiscutibles de las agendas de libre mercado. Nick Srnicek y Alex Williams han escrito un libro muy instructivo y necesario, Inventing the Future (2015), y en una parte de él estudian cómo el neoliberalismo fue una vez una ideología marginal y que fue construido, por medio del diseño, en prácticamente un clima político planetario. Su trabajo evalúa la importancia de la estrategia a largo plazo junto con la agilidad situacional y esas son dos cosas en las que el diseño es bueno.

Data Saga, Come to Iceland. Bring Data. 2012-2013. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 4. Data Saga, Come to Iceland. Bring Data. 2012-2013. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015.

Es cierto que preguntar ‘cómo’ conduce a una respuesta prescriptiva – y también estoy en desacuerdo con las prescripciones o recetas. Lo que quería decir era que, si entendemos los imaginarios como posibilidades que pueden ser lanzadas y propuestas a la sociedad, entonces tal vez el diseño puede hacer algo al respecto. Siguiendo esa línea, y estando de acuerdo con ustedes en que la izquierda generalmente se ha enfocado en suavizar lo que parece inevitable, aún creo que hay otra posibilidad. En vez de ser la «copia más amable de un original de centroderecha liberal», estas estrategias podrían utilizarse con fines distintos. Pienso, por ejemplo, en cómo los ‘memes’ utilizan las estrategias del marketing y la publicidad para reírse del poder o cómo ustedes han utilizado las estrategias de la moda y la fotografía en «Camuflaje transparente». Por ende, y reformulando la pregunta, ¿puede una estrategia existente ser repensada y reutilizada para crear contraimaginarios?

Se puede. Pero el resultado casi siempre viene en la forma de un accidente. La reutilización de la máscara de Guy Fawkes para convertirse en la ‘cara’ de Anonymous es un ejemplo de un accidente de este tipo. La película V de Vendetta nunca se propuso ser sobre ‘hacktivismo’. Dicho esto, sin duda podemos y debemos tratar de lograr una comprensión más estratégica de los contraimaginarios. Pero no hay otra manera de conseguirlo que poniéndolos a prueba.

≪Black Transparency. Exhibition view at Future Gallery≫ (Berlin, 2014). Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 5. ≪Black Transparency. Exhibition view at Future Gallery≫ (Berlin, 2014). Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015.

Volviendo a «Camuflaje transparente». Ustedes han traducido un recurso gráfico – un rectángulo negro dibujado sobre un texto que enfatiza aquello que no se nos permite leer – en una pieza de vestuario – una bufanda que enfatiza esa cara que no podemos ver. Y luego, recientemente, hemos sido testigos de la polémica sobre el uso del burka en Francia, en lo que se presenta como un choque entre dos imaginarios: la democracia secular y liberal (Francia y occidente) versus el autoritarismo totalitario y la falta de libertad religiosa (el mundo musulmán). ¿Cuál es su punto de vista sobre este debate? ¿Estaban conscientes de la relación entre «Camuflaje transparente» y el burka?

La prohibición del burka es ridícula, como un gesto a gran escala para defender la Europa secular. No es un debate sobre la transparencia, sino sobre la libertad de las mujeres para elegir qué ponerse, incluso si usar esa libertad significa el derecho a cubrirse parcialmente uno mismo. Las detenciones por el uso del ‘burkini’ son realmente una autoparodia, pero los políticos deben pensar en los sentimientos que están sembrando a través de estos gestos.

Impotentes contra las redes de militantes extremistas, la decisión es criminalizar el uso del burka. Es una señal muy clara de que quienes toman las decisiones están completamente desorientados.

Transparent Camouflage, 2011. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 6. Transparent Camouflage, 2011. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015.

Transparent Camouflage, 2011. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance.

FIGURA 7. Transparent Camouflage, 2011. Metahaven. Black Transparency. The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlín: Sternberg Press, 2015.

Por último, se subentiende que la transparencia funciona en ambos sentidos: se puede ver y ser visto. Sin embargo, la ‘transparencia negra’ desencadena otra imagen: la transparencia unidireccional de las ventanas negras tipo espejo como las de una sala de interrogatorios. Ustedes han mencionado el concepto «caramelos de vidrio» como una ironía de las formas en que tanto los materiales como los discursos sobre la transparencia se utilizan justamente para evitarla (podemos ver lo que hay dentro de un banco, pero no podemos ver sus transacciones). Por eso me pregunto, ¿qué es lo que queda de la transparencia cuando es en realidad unidireccional? ¿Es sólo un panóptico? ¿O es acaso la ingenua ‘transparencia literal’, propuesta por Colin Rowe y Robert Slutzky (1963), la única opción que nos queda?

Para ser honestos, con el paso de la denuncia de irregularidades a la piratería, el otrora creíble y elevado terreno ético de la transparencia negra ha sido devastado y nivelado a la condición tecnológica que estaba siempre en su base: redes computacionales de escala planetaria, y la capacidad técnica para entrar y recuperar información de ellas.

Esto se trata de un conjunto de habilidades y recursos distribuidos de forma desigual. Los estados nación son actores privilegiados aquí, ya que pueden darse el lujo de financiar sistemáticamente esas actividades. Si un actor es capaz de recuperar archivos de cualquier sistema, ya sea a través de vulnerabilidades de origen, troyanos, o ataques spear phishing, el imperativo ético por liberar la información puede adaptarse a lo que se encontró. Así que en lugar de tener la transparencia desde dentro, el denunciante es puesto fuera del proceso.

Lo que necesitaríamos es un examen mucho más fuerte, un análisis y un trabajo en torno a las implicancias de diseño a escala planetaria del hackeo, más allá de cualquier discusión de fenómenos como Anonymous. En particular, es necesario volver a evaluar las creencias de que los hackers representan una corrección extrasistémica en nombre del pueblo, contra los poderosos estados y corporaciones; es precisamente esta retórica la que se encuentra en todos los lugares donde los hackers ‘hablan’, ya sea que se trate del llamado Guccifer 2.0 que está detrás de las filtraciones de la Convención Nacional Demócrata (un autoproclamado rumano que otros creen que es ruso), o el llamado John Doe que filtró los Panama Papers. Con diversos grados de éxito se presentan a sí mismos como caballeros negros extrasistémicos, pero suenan demasiado buenos para ser verdad. En particular, John Doe va al extremo doloroso de sonar como Edward Snowden, pero las diferencias son muy evidentes.

La autoridad ética de la transparencia se perdió con la piratería y en la actualidad se reduce a una condición tecnológica objetiva, distribuida de forma desigual, a la que se le pueden adaptar propósitos ‘éticos’ e incluso utilizar como máscaras para objetivos que aún no están tan claros.

French police make woman remove clothing on Nice beach following burkini ban

French police make woman remove clothing on Nice beach following burkini ban
FUENTE / SOURCE: The Guardian. Londres: 24 de agosto de 2016. Disponible en:
https://www.theguardian.com/world/2016/aug/24/french-police-make-womanremove-burkini-on-nice-beach

Metahaven. Black Transparency: The Right to Know in the Age of Mass Surveillance. Berlin: Sternberg Press, 2015.

Metahaven. Uncorporate identity. Baden: Lars Müller; Maastricht: Jan van Eyck Academie, 2010.

Metahaven. Can Jokes Bring Down Governments? Memes, Design and PoliticsMoscow: Strelka Press, 2013.

Rowe, Colin; Slutzky, Robert. «Transparency: Literal and Phenomenal». Perspecta, Vol. 8, (1, 1963):45.

Srnicek, Nick; Williams, Alex. Inventing the future: postcapitalism and a world without work. Brooklyn, NY: Verso Books, 2015.

Metahaven

<office@metahaven.net>
Oficina de diseño fundada por Vinca Kruk y Daniel van der Velden en 2007. Vinca Kruk estudió Diseño en el Willem de Kooning Academie en Rotterdam (2003), y Daniel van der Velden es Licenciado en Diseño Gráfico del Willem de Kooning Academie (1996), y Máster en Diseño de la Jan van Eyck Academie (1998). Su trabajo se ha exhibido en la Architectural Association en Londres (2007), el CAPC musée d’art contemporain en Burdeos (2008), el Künstlerhaus Stuttgart (2009), la Bienal de Diseño de Gwangju en Corea (2011), el Walker Art Center en Minneapolis (2011), la Kunsthalle de Baden-Baden (2013), y el PS1 MoMA de Nueva York (2013). Sus libros incluyen Uncorporate Identity (2010), Can Jokes Bring Down Governments? Memes, Design and Politics (2013), y Black Transparency: The Right to Know in the Age of Mass Surveillance (2015).