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La arquitectura de las leyes

Editorial

Francisco Díaz

Profesor, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

La civilización moderna, argumenta Franco «Bifo» Berardi, puede entenderse como una colonización de la realidad por medio de las leyes. Esto no sólo incluía el derecho propiamente tal – cuyas leyes intentaban definir una norma para regular la actividad social y ‘normalizarla’ – sino también las leyes científicas que, para este filósofo italiano, buscaban «reducir el devenir de la materia física a la repetición de un modelo» (Berardi, 2018:40) y así vencer al caos natural por medio de la razón y la medida (que en latín comparten la palabra ratio).

La arquitectura también fue parte de ese proceso civilizador. La recuperación de los ‘órdenes’ en el Renacimiento y la posterior búsqueda de tipos, leyes e incluso estándares para la forma construida, no eran sino estrategias para ‘normalizar’ la producción de edificios. Durante el siglo pasado, sin embargo, ese afán normalizador del que la arquitectura formaba parte fue puesto en duda desde flancos muy diversos: desde un extremo, el apego a la razón fue cuestionado por corrientes de pensamiento que criticaban los intereses a los que servía la estandarización y la normalización; desde el otro, un mercado global y a la vez atomizado empezó a dinamizarse gracias a la diferenciación y la personalización de la oferta; finalmente, las políticas reivindicatorias de la identidad también cuestionaron este leviatán normalizador que no era capaz de entender los matices que componen la heterogeneidad del tejido social.

Entender esa diversidad de críticas hacia la norma puede ser útil para localizar las actitudes que la arquitectura contemporánea desarrolla al enfrentarse a las leyes. Por una parte, oponiéndose a la arquitectura-espectáculo propia del neoliberalismo, aparece una arquitectura rigurosamente contenida que encuentra en las leyes de la geometría y la composición una clave estética que le permite recuperar un cierto territorio de certezas. Otra corriente intenta explorar, en los resquicios legales, las oportunidades para una arquitectura que supere el imperio de las normas y estándares impuestos desde afuera. A la vez, y en una clave más cultural que práctica, la investigación de punta en torno a la historia de la arquitectura se ha enfocado en revelar los intereses y contradicciones implícitas en las leyes a las que ha sido sometida.

Todas esas posibilidades comparecen en este número de ARQ. En el portafolio, Medrano y Zegers presentan formas inclusivas para difundir la Declaración Universal de Derechos Humanos. La entrevista a Brandlhuber+ presenta una serie de estrategias para utilizar la ley como un gatillo creativo. Hornillos aprovecha un vacío legal para posibilitar usos imprevistos. Planta Studio nos muestra una forma de aprovechar la normativa en beneficio de la calidad del proyecto. Carrasco analiza los supuestos ideológicos tras la normativa de rasantes en el Chile de inicios de los ochenta. DAAR propone utilizar las leyes del patrimonio para proteger un campo de refugiados en Palestina. De Nordenflycht observa las inherentes contradicciones entre las distintas leyes que afectan a un edificio patrimonial. Arcada explora una intervención fuera de la ley. Monroy y de Moraes analizan un conflicto legal entre el estado y una comunidad de artistas. Recetas Urbanas nos muestra el aporte que la arquitectura puede hacer en situaciones de ilegalidad. Ciudades de Octubre detalla las leyes y decretos que determinaron la segregación social en Santiago. Paralela plantea una alternativa para que la rentabilidad no vaya en desmedro de la ciudad. Pezo von Ellrichshausen propone una arquitectura que genera – y se adscribe a – sus propias leyes. En el debate, por último, analizamos dos visiones respecto a la analogía entre la casa y la constitución, en función de la discusión actual en Chile.

Porque si la ley es el marco que permite una convivencia civilizada e igualitaria (en teoría, todos deberíamos ser iguales ante la ley), la constitución es la arquitectura donde anida esa igualdad. Dicha arquitectura puede ser restrictiva o liberadora; rígida o flexible; puede promover la comunidad o la individualidad; puede ser solidaria o subsidiaria; autoritaria o civilizadora. La exacta proporción de todas estas características es lo que determina las cualidades de la vida social y las posibilidades de desarrollo de los habitantes de un país. Al definir posibilidades e imposibilidades, y ser la ley que rige a todas las otras leyes y acuerdos institucionales de un país, la constitución es el espacio en el que la sociedad puede moverse.

De hecho, aunque por razones distintas, las dos últimas ediciones de ARQ han sido producidas bajo estado de excepción1. Esta suspensión temporal del orden legal demuestra que la constitución no considera un espacio para situaciones excepcionales, al punto que debe suspenderse a sí misma para mantener el orden. De ahí la importancia que tiene el proceso de cambio constitucional que se reabrirá en la primavera (cuando pase el invierno y, ojalá con él, la pandemia): por primera vez en la historia chilena tendremos la oportunidad de discutir una nueva constitución de forma democrática y representativa. Es una ocasión donde nuestra capacidad de diálogo cívico será puesta ante un examen que, ojalá, sepamos aprobar. Sólo así podremos demostrar cuán civilizados somos.

1 En referencia al decreto publicado en el diario oficial el día sábado 19 de octubre de 2019 (nº 472-2019, que declara estado de excepción constitucional de emergencia en la provincia de Santiago y Chacabuco, y las comunas de Puente Alto y San Bernardo de la Región Metropolitana, tras el estallido social del 18 de octubre de 2019); y el decreto del miércoles 18 de marzo de 2020 (nº 104-2020, que declara estado de excepción constitucional de catástrofe, por calamidad pública, en el territorio de Chile), promulgado a causa de la pandemia de COVID-19.

BERARDI, Franco, Breathing: Chaos and Poetry (South Pasadena, CA: Semiotexte, 2018)

Francisco Díaz

<editor@edicionesarq.cl>
Editor revista ARQ, Profesor Asistente, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile