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Lo doméstico genérico

Brittany Utting

Fellow, Taubman College of Architecture + Urban Planning, University of Michigan, USA.

Si bien el catálogo inmobiliario supuestamente promueve la libertad de elección, en la práctica la reduce al convertirla en un mero sistema combinatorio entre opciones predefinidas que, a su vez, suponen formas de vida estándar. Aprovechando la indiferencia tipológica del catálogo inmobiliario, esta propuesta utiliza la misma herramienta – el catálogo – para emancipar las subjetividades en vez de reproducirlas. Así, la arquitectura podría ayudar a recuperar esa libertad de elegir que hoy es ilusoria.

El catálogo de casas de los desarrolladores inmobiliarios es quizás el agente más prolífico en la producción del paisaje suburbano. Esta lista de casas-tipo-productos construye una cadena de abastecimiento controlada ideológica y estéticamente, que ofrece a sus clientes un inventario y un set de valores. La base de datos de casas – una combinación de estilos y tipologías – constituye un sistema logístico de distribución material y gestión de los comportamientos que estructura la ocupación de los suburbios. Como una serie de dibujos, imágenes, análisis financieros y eslóganes, estos catálogos cooptan las narrativas de la habitación para sostener una economía que se basa en la «proliferación continua de máscaras y ficciones» (Easterling, 2005). En cambio, si hacemos un uso indebido de la indiferencia que propone el catálogo, instrumentalizando su incongruencia entre espacio e imagen, ¿qué libertades podría ofrecernos un nuevo doméstico genérico? ¿Cómo podemos dispensar la especificidad del plan del desarrollador para crear un marco arquitectónico más abierto, uno que pueda reconstruir nuestra vida colectiva, el ocio y el trabajo?

Figura 1. Dan Graham. “Homes for America”. Arts Magazine 41, 3 (1966–1967). Fuente: Cortesía de the Dan Graham and Marian Goodman Gallery, Paris.

El catálogo de casas generalmente describe cada modelo a través de una narrativa estilística acoplada al dibujo de una planta. El nombre de cada modelo apela a un arquetipo de consumidor, uniendo una planta estandarizada con un sujeto estandarizado del que se anticipan gustos, decoro y deseos. En las famosas Sears Homes de la década de 1930, denominaciones como «The Cape Cod (el cabo Cod) Nº 13354A, 13354B», «The Chateau (el castillo) Nº 3378» y «The Milford Nº 3385» conectan simbólicamente cada modelo con un estilo arquitectónico correspondiente. El tono es indulgentemente nostálgico, pero contrasta con la designación numérica de cada modelo. El anuncio de The Cape Cod promociona «cierta dulzura y carácter perenne en esta tipología propia de Nueva Inglaterra» (Sears, Roebuck, and Co., 1934), mientras que The Milford recuerda de un modo paternalista al comprador que: «Los hombres son juzgados en gran medida por la casa en la que viven. Una casa como Milford es un prestigio para usted, su familia y cualquier barrio» (Sears, Roebuck, and Co., 1935). Aunque estas marcas de arquitectura posicionan cada modelo con su espíritu particular, la etiqueta discordante «Nº13354A, 13354B» cuenta una historia paralela. El pragmatismo del índice alfanumérico revela la falta de un contenido subyacente a su imagen arquitectónica: cada planta es un ejemplar único de una extensa serie completamente desasociada del estilo histórico de su marca. Si vamos a desmantelar estos mitos domésticos para sugerir nuevas formas de vida política, territorial y material, ¿por qué no hacerlo a través de una reapropiación de la máxima indiferencia de la habitación hacia sus sujetos?

La combinación de estilos arquitectónicos y número de modelo presente en el catálogo se vale de la iconografía de la casa para vestir una serie de plantas estandarizadas. Esta gestión coordinada de variedad estética y estilística con un stock de edificios homogéneo fue más agudamente criticada en «Homes for America» de Dan Graham, 1966-1967 (Figura 1). Allí, comienza por enumerar los estilos y colores disponibles en un conjunto de casas de desarrolladores inmobiliarios en Cape Coral, Florida: «A. La Sonata, B. El Concierto, C. La Obertura (…) (y) 1. Blanco, 2. Gris Luna, 3. Níquel, 4. Verde Agua» (Graham, 1966:67). Graham procede a calcular todas las combinaciones posibles de casas para una misma manzana: «una manzana de ocho casas que utiliza cuatro tipos de modelos y cuatro colores puede tener 48 veces 48 o 2.304 arreglos posibles» (Graham, 1966:67). La tenacidad de su método de cálculo y la exhaustividad del catálogo reconstruyen la «máquina inútil» (Tafuri, 1976:15) del desarrollo suburbano. Si el despliegue masivo de viviendas puede reestructurar un territorio, ¿qué nuevas libertades de forma urbana y despliegue doméstico son posibles en estos juegos combinatorios? Si el suburbio continúa siendo un espacio de deseos no urbanos pese al aumento de la precariedad postcrisis, ¿cómo operan los diseñadores en paralelo al mercado de la vivienda con un instrumento sociopolítico renovado, utilizando el hogar para producir alternativas a las formas de valorización listas para el mercado?

Figura 2. Casas Modelo N. 006, 010, 045, 047, 117, 138.© Brittany Utting

Cooptando estos regímenes de producción doméstica, los arquitectos pueden desvincular la habitación de los flujos de capital, las deudas, los análisis de eficiencia y los datos regulados por el mercado que manejan los suburbios para operar como un proxy de nuevos modelos de cohabitación, consumo y producción. El proyecto 138 Model Homes (138 casas modelo)1 se apropia de los paradigmas suburbanos de combinatoria, uso de materiales y logística de organización empleados por Levittown y el catálogo Sears para interceptar las conveniencias del capitalismo, proponiendo ecologías alternativas de ocupación y uso.

Al instrumentalizar la irreverencia combinatoria del catálogo, estas 138 Model Homes buscan amplificar las contradicciones y extremos del enclave suburbano. Abrazando la indiferencia de lo típico, el proyecto abstrae la vivienda en una serie de habitaciones, produciendo un diagrama genérico ya presente en los software de los desarrolladores (Figura 2). Al simplificar el diagrama organizativo del hogar en las condiciones básicas de la vida diaria – dormir, bañarse, trabajar, relajarse – surge la posibilidad de reprogramar la casa para producir formas de domesticidad radicalmente nuevas. Estas permutaciones planimétricas pertenecen a un nuevo catálogo de modelos de vivienda caracterizados por minimalismos y excesos (Figura 3), organizaciones exóticas, duplicaciones programáticas y redundancias espaciales que rechazan la homogeneidad esperada de la vivienda típica.

Figura 3. Casa Modelo Nº 001: La casa con una sola cama.© Brittany Utting

Si bien la casa ha producido históricamente el ethos vinculado al estatus sociopolítico, la familia, la higiene, la privacidad, el género, la propiedad e incluso la moral, también podría funcionar como un marco genérico dentro del cual se reinscriben las convenciones sociales, políticas y económicas del espacio doméstico. Al reducir la vivienda a una serie de habitaciones cualificadas mediante muebles y accesorios, la abstracción del diagrama nos permite separar el hogar de su estética persuasiva, sus regímenes estilísticos e iconografías instructivas. La indiferencia tipológica al estilo permite que las narrativas y los eslóganes de la casa se adapten a los nuevos modos de convivencia, generando mayores libertades para la autodeterminación a través de un conjunto no convencional de relaciones espaciales (Figura 4). Por ejemplo, ¿cómo puede la simple eliminación del pasillo socavar la privacidad? ¿Cómo la eliminación de la cocina privada de la casa abre espacios para el uso colectivo y la negociación? ¿Cómo la multiplicación y redundancia de espacios para el ocio o el trabajo crean nuevos patrones de ocupación, uso y comercio dentro del hogar? ¿Cómo pueden la ocupación y la redistribución de los límites desafiar las condiciones de propiedad, acceso, administración y consenso? Si minimizamos las infraestructuras domésticas, ¿pueden las personas potenciar los costos de la propiedad para disminuir los riesgos financieros y aumentar las oportunidades financieras del hogar?

La planta rige como marco topológico y conjunto de datos a la vez. Este nuevo catálogo de viviendas reconoce las medidas de valor y costo del mercado inmobiliario, instrumentalizando dimensiones, inventarios, redundancia de artefactos, metros cuadrados netos y brutos, relaciones de superficies en planta y disponibilidad de servicios públicos. Sin embargo, al jugar el mismo juego de cantidad y rendimiento podemos comenzar a socavar la lógica del mercado proponiendo un conjunto alternativo de valores. Si bien la cantidad de artefactos y habitaciones de los 138 Model Homes imitan los regímenes económicos de desarrollo inmobiliario al reducir la vivienda a densidad y distribución de inodoros, refrigeradores y manijas de puertas (Figura 5), representan una ecología diferente de cohabitación y gestión de recursos que contrarresta las normas de consumo privado.

Figura 4. Casa Modelo Nº 023: La casa sin estructuras de parentesco.© Brittany Utting

Figura 5. Catálogo: 138 casas modelo: 1674 habitaciones, 326 baños.© Brittany Utting

Este catálogo de casas modelo se apropia del marco genérico del tipo para combatir el mercado del estilo de vida como imagen. Retomando los impulsos digitales de la serialidad, las listas y las gramáticas no compositivas, 138 Model Homes es un catálogo «esencialmente parsimonioso y sistemáticamente agotador» (Bochner, 1967:28). Aunque en apariencia reproducen las patologías del catálogo suburbano, las ilimitadas posibilidades combinatorias del espacio doméstico – despojado hasta alcanzar la gramática espacial más simple – constituyen un rechazo a los regímenes estilísticos de la vivienda, creando espacios domésticos vacíos de contenido, imagen e identidad: una nueva colección de viviendas sin calidad.

Al establecer la forma arquitectónica como forma política, 138 Model Homes es un conjunto de tipologías de viviendas que emancipan subjetividades en lugar de reproducirlas. Si la casa suburbana persiste como paradigma dominante en la vivienda contemporánea, ¿podría existir un modelo más radical para el espacio suburbano?, ¿uno que aproveche el marco abierto de una domesticidad genérica para inscribir en él formas más diversas de vida privada y pública? Repensando el rol tradicional del suburbio como instrumento ideológico y de gobierno, 138 Model Homes configura los protocolos para un nuevo suburbio (Figura 6). Caracterizados por un exceso tipológico y una diversidad topológica, estas configuraciones desconocidas de habitaciones producen tipos de viviendas que cuestionan las estructuras de parentesco predeterminadas y estandarizadas, dando lugar a la negociación y el regateo, promulgando estructuras alternativas de uso, propiedad y colectividad. El esquema resultante de la yuxtaposición de tipologías crea nuevas confrontaciones, nuevos patios y áreas abiertas; más obstáculos, pero también más rutas e itinerarios. Operando como un proxy espacial para nuevas prácticas de vida cotidiana y laboral, estas viviendas modelo ofrecen marcos alternativos a través de los cuales reestructurar el consumo, la reproducción y el comportamiento. En lugar de elegir dentro un catálogo de casas de autor con estilos de vida ready-made, se propone una letanía alternativa de tipos de vivienda que incorpora un nuevo espíritu para la vida diaria.

Figura 6. Posible vecindario suburbano formada por una selección de 100 casas de los 138 tipos posibles.© Brittany Utting

Nº 006 La casa para dos

Nº 010 La casa donde cuatro personas amigables pueden vivir y trabajar juntas

Nº 011 Otra casa donde cuatro personas amigables pueden vivir y trabajar juntas

Nº 016 La casa para cuatro pares dividida por cuatro corredores

Nº 022 La casa-oficina

Nº 023 La casa sin estructuras de parentesco

Nº 032 La casa para cuatro personas que se bañan aparte, pero trabajan juntas

Nº 033 La casa para cuatro personas que trabajan separadas, pero se bañan juntas

Nº 039 La casa donde dos personas pueden vivir separadas de las otras cuatro

Nº 040 La casa donde dormir es un acto comunal

Nº 045 La casa sin jerarquías

Nº 047 La casa para que una persona duerma, se bañe, cocine y juegue

Nº 054 La casa para cuatro personas que duermen solas, pero viven juntas

Nº 085 La casa para dos personas que cocinan juntas

Nº 107 La casa que es cincuenta por ciento habitaciones

Nº 113 La casa para tres personas con dos patios

Nº 117 La casa donde la gente sólo pide comida a domicilio

Nº 131 La casa para una familia tamaño promedio

Nº 137 La casa que en realidad es un dúplex

Nº 138 La casa que es una serie de habitaciones

[1] 138 Model Homes es la exposición como becaria de Brittany Utting, Willard A. Oberdick Fellow 2017-2018 en la Taubman College of Architecture and Planning, University of Michigan.

BOCHNER, Mel. «The Serial Attitude», Artforum 6 No. 4 (dic. 1967): 28.

EASTERLING, Keller. «Believers & Cheaters», Log 5 (Spring/Summer2005): 34.

GRAHAM, Dan. «Homes for America», Arts Magazine 41, 3 (dic. 1966 – 1967).

SEARS, ROEBUCK, AND CO. «The Cape Cod» (aviso publicitario). Sears Modern Homes, 1934.

SEARS, ROEBUCK, AND CO. «The Milford» (aviso publicitario). Sears Modern Homes, 1935.

TAFURI, Manfredo. Architecture and Utopia. Boston: The Massachusetts Institute of Technology, 1976.

Brittany Utting

<ubritt@umich.edu>
Arquitecta. Master of Architecture, Yale University, 2014. Bachelor of Science in Architecture, Georgia Institute of Technology, 2011. Directora de la oficina de diseño colaborativo home-office, su trabajo explora cómo nuestro entorno construido se superpone con las economías del trabajo, el ocio y la producción. Actualmente es profesora en la University of Michigan, donde es además miembro del comité editorial de la revista cartha y Willard A. Oberdick Fellow 2017-2018.