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Lo impredecible y la casa BC

Rodrigo Valenzuela

Profesor Asociado, Universidad de las Américas, Santiago, Chile.

Cuando significa la restricción cuidadosamente planificada de ciertas posibilidades, el control es lo opuesto a la libertad. Pero lo que hace generalmente la arquitectura es precisamente eso: con el objetivo de dar lugar a ciertas actividades previstas, el diseño limita el movimiento y, por lo tanto, bloquea u obstaculiza posibilidades. Como una forma de lograr mayores grados de libertad, esta casa cambia el enfoque: al dar espacio a la imprevisibilidad, muestra una forma de diseño en la que el control se vuelve innecesario.

Figura 1.© Sebastián Mejía

¿Qué tal si dejamos atrás la obsoleta noción del arquitecto como ingeniero/artista, ese pomposo ideal del genio que complementa sus certezas técnico-positivistas con inspiración y sensibilidad? ¿Y si mejor entendemos al arquitecto como un oráculo? Proyectar es anticipar lo que ocurrirá o dejará de ocurrir, es decir, hacer futurología. Si aceptamos esta condición profética, nos enfrentamos a dos alternativas: lo predecible y lo impredecible.

Lo predecible
No sólo conocemos por adelantado el clima y nuestros tiempos de traslado (incluidos los inconvenientes), además encontramos videntes en todas partes. Mientras los economistas pronostican con total convicción crecimientos, desaceleraciones o retornos y los corredores de bolsa rentabilizan valores futuros de bonos y compañías, algunos arquitectos declaran que, «combinando una larga experiencia global con tecnologías sólidas y sofisticadas, prevemos los efectos de la planificación y las decisiones de diseño en los movimientos e interacciones de las personas en los edificios»1.

Lo impredecible
Primero, acordemos que no somos capaces de predecir el futuro (algo bastante obvio, pero fácil de olvidar frente a este actual despliegue de certezas). Entonces, podemos transformar esta incertidumbre futura en valor. Como contraposición a la sobredeterminación de la vida, Hal Foster (2002) plantea la necesidad de espacios de maniobra o de tolerancia – spielraum – donde lo nuevo, lo impredecible, la libertad o la creatividad puedan gestarse.

Control freaks
Jonathan Hill identifica dos métodos tradicionalmente utilizados por los arquitectos para establecer relaciones jerárquicas sobre los usuarios:

El primero, la negación del usuario, supone que el edificio no necesita ser ocupado para ser reconocido como arquitectura; y el segundo, el control del usuario, le atribuye formas de comportamiento aceptables para el arquitecto. Dando a entender que pueden predecir usos, los arquitectos promueven modelos que sugieren un usuario pasivo y manejable, incapaz de transformar el uso y el significado del espacio (Hill, 2003:9).

Adrian Forty nos propone una relación aún más perversa al comprender la flexibilidad – generalmente asociada con libertad – como un mecanismo de control:

El propósito de la flexibilidad dentro del discurso arquitectónico modernista era una manera de enfrentar la contradicción que surge entre la expectativa, tan bien articulada por Gropius, que la preocupación final del arquitecto al diseñar edificios era su uso y ocupación, y la realidad de que la participación del arquitecto termina en el mismo momento en que la ocupación comienza. La incorporación de ‘flexibilidad’ en el diseño permitió a los arquitectos la ilusión de proyectar su control sobre el edificio en el futuro, más allá del período de su incumbencia real (Forty, 2000:143).

Como contrapunto, en el ensayo «La muerte del autor», Roland Barthes (1977) cuestiona la autoridad del autor, reconoce que el desplazamiento autor-texto-lector nunca es directo ni univoco y plantea que leer es una actividad creativa en la cual cada lector construye un nuevo texto. A su vez, desde una mirada semiológica y basándose en estudios de experiencias musicales, en Obra abierta Umberto Eco (1992) propone la posibilidad del lector, usuario, público o audiencia de ‘interpretar’ obras y finalmente completarlas. Por último, el propio Jonathan Hill (2003) entiende el uso como una actividad creativa en la cual cada usuario construye un nuevo edificio. Considerando estas ideas, aparecen dos estrategias aplicables a procesos de diseño: incorporar la posibilidad de cambio por desprogramación de espacios y habituarse a una falta de control que le otorgue un rol activo a los participantes de la arquitectura.

Figura 2.© Sebastián Mejía

Desprogramación de espacios
Incluso si vivir, trabajar, comer o dormir se pudieran denominar actividades, eso no significa que tengan demandas específicas sobre el espacio en el que van a ocurrir. Más bien son las personas las que hacen demandas específicas pues interpretan las mismas funciones cada uno a su propia manera (Hertzberger, 1991:127).

En la casa BC no existe un recinto predeterminado para la sala de estar familiar, el comedor de diario, el dormitorio principal ni el dormitorio de servicio; tampoco hay escritorio, sala de juegos de niños, ni logia. El proyecto se podría definir como un galpón metálico que en su interior tiene algunos recintos cerrados (volúmenes) y espacios indeterminados entre estos recintos. Lo que sí se diseñó fueron dos categorías de volúmenes: volúmenes técnico-funcionales (que incluyen baños y un pequeño lugar de almacenamiento/zona de lavado) y volúmenes neutros (potenciales lugares para dormir, almacenar o trabajar). Además están los espacios entre volúmenes, que tienen el mayor grado de indeterminación programática. Físicamente, tanto los volúmenes como los espacios entre ellos están definidos por condiciones específicas. Es decir, no existe flexibilidad mecánica (cosas que se mueven y producen cambio), sino flexibilidad por desprogramación2.

Figura 3.© Sebastián Mejía

Usuario como ejecutor o performer
Al incorporar la posibilidad de cambio por indeterminación, los usuarios de la casa BC no se relacionan con la arquitectura de forma contemplativa sino activa, aplicando su creatividad en la transformación de espacios y la constante redefinición del edificio.

Estas modificaciones futuras pueden ocurrir debido a tres decisiones de diseño. Primero, todos los volúmenes neutros tienen las mismas dimensiones; además dos baños tienen la misma distribución y dimensiones. Esta infraestructura homogénea – no jerárquica – otorga versatilidad y permite igualar la libertad de los agentes que participan de la casa. Segundo, a diferencia de los volúmenes, los espacios entre ellos tienen distintos tamaños y ubicaciones, lo que posibilita diferentes agrupaciones entre participantes. Finalmente, debido a la extensión de la casa, es posible obtener grados de privacidad por distancia y no solo por recintos cerrados.

Figura 4. Corte escantillón.

Leyenda

1. Perfil aluminio rpt Technal.
2. Ángulo especial plegado 70 × 180 × 3
3. Canal C10 según cálculo
4. Panel acero prepintado plegado e= 2 mm
5. Aislación – Fisiterm e= 55 mm
6. Aislación – Fisiterm e= 85 mm
7. Forro 1 (Acero prepintado e= 0,6 mm)
8. Forro 2 (Acero prepintado e= 0,6 mm)
9. Forro 3 (Acero prepintado e= 0,6 mm)
10. Forro 4 (Acero prepintado e= 0,6 mm)
11. Forro 5 (Acero prepintado e= 0,6 mm)
12. Forro 6 (Acero prepintado e= 0,6 mm)
13. Canal Aguas lluvias (Acero prepintado e= 0,6 mm)
14. Pilar pm1 según cálculo
15. Pletina según cálculo
16. Conector según cálculo
17. Cielo – Panel cn-6 prepintado
18. Fabreeka structural thermal break
19. Viga metálica vm-1 según cálculo
20.Canal C10 según cálculo
21. Panel Techo cn-4 pol
22.Costanera ct según cálculo
23.Viga P1 según cálculo.
24.Costanera ct1 según cálculo.
25.Panel osb e= 11 mm
26.Alfeizar aluminio
27. Fe ángulo 150 × 50 × 3
28.Fe canal 150 × 50 × 3
29.Fibrocemento e= 8 mm base cerámica
30.Yeso-cartón st e= 15 mm
31. Azulejo 50 × 50 mm
33. Sobrelosa e= 50 mm
34.Matrices tubería ppr con aislación
35. Malla Acma
36.Foil de aluminio
37. Poliestireno expandido e= 20 mm
38.Radier hormigón
39. Ladrillo fiscal 14 × 28 × 5 cm
40. Entablado 20 × 185 mm
41. Angulo Fe 40 × 40 mm
42.Canalizaciones eléctricas
43.Fe ángulo 125 × 125 × 3 mm
44. Subestructura metálica pletinas 50 × 50 × 3 mm
45.Clip de montaje acero prepintado e= 0,4 mm (175 × 100 mm plegado)
46.Caballete acero prepintado e= 0,4 mm (80 × 800 mm plegado)
47. Esquina atrim cuadrado
48. Poliestireno expandido espesor= 50 mm densidad 20 kg × m3
49.Panel osb e= 9 mm

Figura 5. Corte transversal.

Figura 6. Isométrica modelo de prefabricación de pieza metálica. S. E

Figura 7. Esquema volumetría interior. S. E.

Figura 8. Planta emplazamiento.

Figura 9. Planta.

Figura 10. Corte longitudinal.

Configuraciones sociales domésticas
En la casa BC cuestionamos la noción de familia tradicional como única organización social base para el diseño de la vivienda y la reemplazamos por la posibilidad de otorgar distintas configuraciones para los participantes de la casa. A modo de anécdota, en la actualidad la casa es compartida por una pareja, dos niños y una trabajadora de casa particular puertas adentro, a quienes se suma la visita esporádica de familiares de la pareja desde otra ciudad. Dentro de esta configuración específica, el baño principal y el baño de servicio son exactamente iguales.

Figura 11.© Sebastián Mejía

Figura 12.© Sebastián Mejía

Figura 13.© Sebastián Mejía

Figura 14.© Sebastián Mejía

Casa BC

ARQUITECTO: Rodrigo Valenzuela Jerez •COLABORADORES: Juan Pablo Valenzuela •UBICACIÓN: Colina, Región Metropolitana, Chile •CLIENTE: Privado •INGENIERÍA ESTRUCTURAL: Luis Ignacio Correa •MATERIALES: Estructura metálica, ladrillo, Hormigón pulido, madera, cristales, marcos aluminio RPT, paneles de acero prepintado núcleo de poliestireno expandido• SUPERFICIE CONSTRUIDA: 209 m2 •SUPERFICIE TERRENO: 5000m² •AÑO DE PROYECTO: 2016 •AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 2017 •CONSTRUCTORA: Constructora Leman – Helmuth Meier •INSTALACIÓN SANITARIA: Liliana García •INSTALACIÓN ELÉCTRICA: Juan Carlos Morales •CLIMA: Jorge Labarthe •PRESUPUESTO: 1160 USD/ m2 •FOTOGRAFÍAS: Sebastián Mejía

[1] Declaración de Space Syntax – empresa de análisis urbano inglesa – en su sitio web https://spacesyntax.com/. Traducción del autor, texto original: ‘Combining extensive global experience with robust and sophisticated technologies, we forecast the effects of planning and design decisions on the movement and interaction of people in buildings’.

[2] La idea de cambio futuro comienza a aparecer en los discursos arquitectónicos desde principios del siglo xx por medio del concepto de flexibilidad como una respuesta crítica al funcionalismo y determinismo moderno. Limitándose a algunas posturas ejemplares, se podrían mencionar las investigaciones de grandes espacios continuos en la casa patio de Mies van de Rohe, los análisis de casas japonesas sin programa de Bruno Taut, las teorías de autoconstrucción y autoadministración de John Turner, la arquitectura como estructura para los deseos ciudadanos de Yona Friedman, los sistemas de arquitectura cooperativa de Lucien Kroll, la teoría de soporte y Open building de John Habraken (más tarde aplicada en viviendas progresivas), la participación y transformaciones postdiseño por usuarios de Giancarlo De Carlo, la movilidad a través de tecnologías modulares de Archigram, la incertidumbre calculada de Cedric Price, el crecimiento orgánico y reemplazo de partes por los metabolistas japoneses, los cuestionamientos de funciones a favor de eventos de Bernard Tschumi, las contaminaciones programáticas de Rem Koolhaas y los espacios climáticos de usos abiertos de Anne Lacaton y Jean Phillipe Vassal. Además, destacan aplicaciones en proyectos icónicos como la planta libre de la casa Dom-Ino de Le Corbusier (1914), los paneles móviles de la casa Schröder de Rietveld (1924), las viviendas ampliables de Gropius (1963), la idea de contenedor del Centro Georges Pompidou de Piano y Rogers (1977), la estructura abierta de Ökohaus de Frei Otto (1980) y la polisemia de actos en la mediateca de Sendai de Toyo Ito (2001), entre muchos otros. Es tal la diversidad de ideas agrupadas bajo el concepto de flexibilidad e incluye tantas acepciones – a veces incluso opuestas entre sí – que finalmente resulta muy difícil designar algo con precisión. Adrian Forty – quien en su libro Words and Buildings (2000) examina las relaciones entre arquitectura y lenguaje – propone tres categorías generales para enfrentar este problema: la flexibilidad mecánica (cosas que se mueven y producen cambio), la flexibilidad política (el cambio se produce por actos de los usuarios) y la flexibilidad por indeterminación (los programas incluyen espacios neutros que cambian.

BARTHES, Roland. “The Death of the Author”. En Image-Music-Text. London: Flamingo, 1977.

ECO, Umberto. Obra Abierta. Barcelona: Editorial Planeta De Agostini, 1992.

FORTY, Adrian. Words and Buildings: A Vocabulary of Modern Architecture. New York: Thames & Hudson, 2000.

FOSTER, Hal. Design and Crime (and Other Diatribes). London – NewYork: Verso, 2002.

HERTZBERGER, Herman. Lessons for Students in Architecture. Rotterdam: 010 Publishers, 1991.

HILL, Jonathan. Actions of Architecture, Architects and Creative Users.London – New York: Routledge, 2003.

Rodrigo Valenzuela Jerez

<rvalenzuela@udla.cl>

Arquitecto, Universidad de Chile (2003), Magíster en Artes mención en Artes Visuales, Universidad de Chile (2011), y Msc in Advance Architectural Design, Columbia University, EE.UU. (2014). Entre el 2005 y el 2010 co-lidera Murúa-Valenzuela arquitectos. Obtuvo el Gran Premio Bienal, XVII Bienal de Arquitectura de Chile por el co-diseño de Biblioteca Pública de Licantén (2010). A partir del 2014 realiza proyectos de arquitectura a través de EstudioRO – (E)Studio Futur@ y RVJAA. Ha sido profesor adjunto Columbia University EE.UU. (2014-2015); profesor invitado, Universidad de Chile (2012) y profesor asistente, Universidad Diego Portales (2008-2010). Actualmente es Profesor Asociado y coordinador de la línea curricular de diseño, Universidad de las Américas, Chile.