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Parque Pachacamac: el zócalo y el manto

Kushal Lachhwani

Arquitecto, School of Planning and Architecture New Delhi y Master en Arquitectura del Paisaje, California University Berkeley, EE.UU.

Pablo Alfaro

Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile y Master en Arquitectura del Paisaje, California University Berkeley, EE.UU.

Tomás Mckay

Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile y Master en Planificación Ambiental, California University Berkeley, EE.UU.

Entendiendo a las plantas como máquinas vivas que no sólo son capaces de articular la conexión entre el aire y la tierra, sino que también permiten recomponer un ecosistema desgastado por el desarrollo, este proyecto muestra que el diseño del paisaje puede llegar a detonar procesos a nivel ecosistémico, evitando la oposición entre naturaleza y tecnología.

Figura 1. Vista aérea sitio Pachacamac. ©Archivo MsPac

En abril del 2019, el Ministerio de Cultura del Perú, la Municipalidad de Lima y el Grupo Centenario convocaron a un concurso internacional de arquitectura y paisajismo para el diseño de un parque metropolitano de 72 hectáreas en el perímetro del Santuario Arqueológico de Pachacamac, Lima. La iniciativa buscaba proteger el santuario de futuras tomas de terreno y proveer a la zona sur de la ciudad de un nuevo parque de escala metropolitana con motivo del Bicentenario de la Independencia del Perú. El proyecto Parque Pachacamac: El zócalo y el manto resultó ganador de entre más de 100 propuestas.

Figura 2. Max Uhle. Mapa de las ruinas de Pachacamac en Perú central, 1903. ©Museo Pachacamac

Arqueología y nostalgia no son sinónimos…
En la mitología Ychma e Inca, Pacha Kamaq es el dios creador de la tierra. Su templo, ubicado en la desembocadura del río Lurín al sur de Lima, era uno de los santuarios más importantes de la costa prehispánica. Hasta acá llegaban peregrinos desde todos los rincones del Tahuantinsuyo para adorar al dios que protegía a los habitantes de los Andes centrales del furor de la natu-raleza y, sobre todo, de los terremotos. Estos rituales se extendieron por más de mil años en un paisaje sagrado privilegiado, ubicado en un promontorio junto al mar, las islas y el valle1.

Nos propusimos operar en el sitio de Pachacamac dejando de lado la nostalgia historicista. Por un lado, el sitio no es, ni ha sido, culturalmente estático. Distintas civilizaciones andinas fueron superponiendo y agregando templos, calles y murallas en un proceso de transformación del paisaje que comienza alrededor del año 300 d. C. y que en el siglo XXI continúa modificando el sitio2.

Por otro lado, Pachacamac es el fruto del avance técnico de las culturas que ahí operaron. El desarrollo de nuevas tecnologías constructivas y de manejo de agua permitieron a las poblaciones de la costa central modificar este árido territorio para hacerlo habitable. Como consecuencia, innumerables vestigios de esta superposición cultural aún yacen bajo tierra en un terreno que aparenta estar en abandono3.

Actualmente el sitio se encuentra flanqueado por asentamientos humanos que continuamente amenazan con expandirse hacia el interior del santuario, poniendo en jaque su conservación arqueológica. Frente a esto, nuestra respuesta fue hacer un zócalo lo suficientemente resistente como para contener la expansión urbana, pero lo suficientemente flexible para adherirse y reactivar espacios públicos ya existentes en el perímetro. El zócalo no sólo es un paseo y un límite horizontal del parque, también es una infraestructura de paisaje que esconde en su interior una serie de pequeñas plantas de tratamiento de aguas servidas que limpian y almacenan las aguas negras del barrio, convirtiéndolas en agua para regadío. Como artefacto, el zócalo transforma el problema del crecimiento urbano en la solución para irrigar el parque.

Figura 3. Vista aérea sitio Pachacamac. ©Alfaro, Lachhwani, Mckay

Ecología y progreso no son antónimos…
El desierto de la costa central peruana acoge una serie de frágiles ecosistemas que se encuentran en peligro debido al exponencial desarrollo económico que ha tenido Perú a comienzos de este siglo, la tala indiscriminada y al cambio climático. La falta de visibilización y educación sobre estos sistemas naturales de clima árido ha contribuido a la progresiva deforestación de valles, lomas y dunas, con la consecuente pérdida de especies endémicas y los servicios ecosistémicos que otorgan4. Nuestro objetivo es lograr que Pachacamac se transforme en un ejemplo de cómo revertir este proceso.

Figura 4. Tillandsial y pasarela de niebla. ©Alfaro, Lachhwani, Mckay

Figura 5. Mercado de artesanías. ©Alfaro, Lachhwani, Mckay

Las lomas son uno de los ecosistemas más sensibles y diversos de la costa oeste del desierto sudamericano, presentes de manera intermitente a lo largo de 3.000 km – desde Trujillo en el desierto costero peruano (Lat. 8° S) hasta el río Loa en el desierto de Atacama (Lat. 21° S). La niebla, conocida como garúa en Perú y camanchaca en Chile, es su principal fuente de agua, regando las pendientes de los cerros costeros. La alta humedad en la zona de niebla permite el desarrollo de formaciones vegetativas tillandsiales, donde vastas extensiones de arena están cubiertas por plantas del género Tillandsia (Bromeliaceae)5.

Figura 6. Acceso sur y puente de los museos. ©Alfaro, Lachhwani, Mckay

Figura 7. Corte fugado del zócalo y el sistema de reciclaje de aguas servidas. ©Alfaro, Lachhwani, Mckay

Varias especies de Tillandsia son epifíticas y epiarénicas, es decir, se alimentan de la humedad ambiente y no tienen raíces. Su crecimiento en bandas paralelas enfrentando al viento predominante las hace atrapar y acumular arena, reduciendo la erosión de las laderas6. Por esta razón son ideales para cubrir un suelo arqueológicamente valioso.

Nuestra estrategia es hacer que la ecología proteja a la arqueología. Tomando como antecedente la preexistencia de Tillandsia en las ruinas, proponemos la restauración ecológica de un ecosistema de lomas en el sitio, que fomente la consolidación y creación de nuevas dunas. El manto es una cubierta de Tillandsia que cubre el sitio por completo, una máquina viva de acumulación de arena para proteger el suelo y los restos arqueológicos de la erosión eólica, que además provee servicios ecosistémicos a los barrios aledaños7. En conjunto con el tillandsial, un tamarugal8 y una serie de huertos educativos cubrirán las extensas dunas, utilizando el agua que es reciclada en el zócalo para regar el parque a través de un novedoso sistema de pasarelas y postes de niebla9. Serán estos artefactos los encargados de distribuir y nebulizar el agua, generando un paisaje de neblina artificial varios metros bajo la cota inferior de las nubes que permanentemente cubren Lima.

Figura 8. Plan Maestro.

Figura 9. Planta zona de acceso.

En este caso, el desarrollo tecnológico y el progreso estarán al servicio de la creación de un nuevo ecosistema y no de su destrucción. Cuán natural o artificial es este parque no nos parece que sea la pregunta correcta. Quizás la pregunta esté en cómo detonar artificialmente un proceso de cambio del paisaje que en algún momento tenga vida propia, más allá de nuestro control. O, más bien, en qué momento un parque deja de ser parque para transformarse en naturaleza, si es que eso es posible. En síntesis, cómo hacer desaparecer nuestra obra. Con el tiempo, la arena atrapada por el manto cubrirá todo vestigio de nuestras acciones, borrando las ideas, dejando obsoleta nuestra tecnología. Entonces, nuestras modestas ruinas pasarán a formar parte del repertorio de objetos que yacen enterrados bajo toneladas de dunas.

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Figura 10. Planta sistema de riego.

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Figura 11. Planta tamarugales.

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Figura 12. Planta Tillandsia.

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Figura 13. Planta cursos de agua.

… en Pachacamac, arqueología y ecología tendrán el mismo significado.

Figura 14. Cortes zócalo urbano.

Parque Pachacamac

ARQUITECTO: Pablo Alfaro, Kushal Lachhwani, Tomás Mckay • UBICACIÓN: Antigua Ruta Panamericana s/n, Lurín, Lima, Perú • CLIENTE: Ministerio de Cultura, Gobierno del Perú • SUPERFICIE CONSTRUIDA: 100 ha. • SUPERFICIE TOTAL: 250 ha. • AÑO DE PROYECTO: 2019

1 POZZI-ESCOT, D. Un Espacio Sagrado Milenario. Pachacamac: El Oráculo en el horizonte marino del sol poniente. Lima: BCP, 2017. 2.

2 Ibíd., 9.

3 CANZIANI, J. Construcción territorial y sacralización del paisaje. Pachacamac: El Oráculo en el horizonte marino del sol poniente. Lima: BCP, 2017. 50

4 WHALEY, O. Plantas y Vegetación de Ica, Perú. Un recurso para su conservación y restauración. Icamanta Yurakuna Qurakuna. Lima: Darwin Initiative, 2010. 1.

5 PINTO, R. Geographical Distribution of Tillandsia lomas in the Atacama Desert, northern Chile (Center for Advanced Studies in Ecology and Biodiversity and Departamento de Ecología PUC Chile, 2016).

6 HESP, P. Nebkha flow dynamics and shadow dune formation. Geomorphology, 2017.

7 Proveer hábitat para especies endémicas, mitigar el impacto de ‘huaicos’ (aluviones), reducir la temperatura del suelo, entre otros.

8 Una plantación de tamarugos (Prosopis tamarugo) o huarangos (Prosopis pallida) en una grilla de 20 × 20 m.

9 Los controversiales postes de niebla presentados en el concurso, no resistieron las críticas del cliente.

Pablo Alfaro

Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile y Master en Arquitectura del Paisaje, California University Berkeley, EE.UU.

Kushal Lachhwani

Arquitecto, School of Planning and Architecture New Delhi y Master en Arquitectura del Paisaje, California University Berkeley, EE.UU.

Tomás Mckay

Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile y Master en Planificación Ambiental, California University Berkeley, EE.UU.