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Teatro della Terra Alienata. Pabellón nacional australiano en la XX Trienal de Milán, 2019

Amaia Sánchez

Académica, Faculty of Design, Architecture and Building, University of Technology Sydney, Sydney, Australia

Gonzalo Valiente

Académico, Faculty of Design, Architecture and Building, University of Technology Sydney, Sydney, Australia

Jorge Valiente

Académico, Faculty of Design, Architecture and Building, University of Technology Sydney, Sydney, Australia

Miguel Rodríguez Casellas

Académico, Faculty of Design, Architecture and Building, University of Technology Sydney, Sydney, Australia.

El ser vivo más grande el planeta – el gran arrecife de Coral de Australia – empezó a decolorarse en 2016 como efecto ecosistémico del cambio climático. Este episodio sirve como lente para mirar no sólo la forma en que el patrimonio de la humanidad se ve afectado por el calentamiento global, sino también cómo los gobiernos niegan esto con estrategias falsas de protección ambiental en paralelo a la promoción continua de los combustibles fósiles.

La Gran Barrera de Coral australiana, considerada el organismo vivo más grande del planeta, fue declarada patrimonio mundial de la Unesco en 19811, añadiendo a sus funciones ecosistémicas ocupaciones simbólicas dignas de una marca global del deseo. Este arrecife es uno de los pocos entornos, junto a la selva amazónica, el desierto del Sahara o los glaciares de la Antártida, que consigue colarse en el imaginario global de lo sublime. Sin embargo, desde el 2016, la gran barrera ha decidido interpelar a Australia y al mundo con una protesta animal de escala territorial en la que dos acontecimientos masivos de blanqueamiento de coral desvistieron la idílica postal submarina de su atesorado colorido. La barrera se tiñe de blanco2 haciendo públicos tanto el frágil estado de sus ecosistemas como el escándalo de su insostenible y fraudulenta gestión ambiental.

Figura 1. Desterritorialización. La Gran Barrera de Coral australiana y sus áreas de captación. Fuente: Imagen equipo curatorial

El límite del parque natural de la Barrera de Coral australiana finge el divorcio entre el arrecife y sus áreas de captación, a la vez que opera como telón entre dos realidades enfrentadas. Lejos del imaginario colectivo de lo prístino, un complejo entramado tecnológico e infraestructural coloniza la Gran Barrera y sus áreas de captación, negociando de forma multiescalar la coexistencia de industrias extractivas de capitalización del territorio con las expectativas de un turismo de masa, igualmente extractivo, adscrito al imaginario pintoresco. Por un lado, el espectáculo extractivo opera de espaldas a la naturaleza de la barrera, destacándose los monocultivos intensivos de caña de azúcar, la creciente industria ganadera, la imparable deforestación y la incesante extracción de carbón junto al controvertido fracking de gas metano; por otro lado, en la barrera convergen las peregrinaciones de científicos y turistas, junto al arsenal de tecnologías de monitorización y preservación del espectáculo coralino. Redes de carreteras, ferrocarriles, rutas marítimas, aéreas y espaciales conectan de manera ininterrumpida ambas realidades con el mundo.

Figura 2. Arsenal. Fuente: Imagen equipo curatorial

Una decena de puertos configuran enclaves de actividad industrial a manera de mordiscos saboteadores de la percibida plenitud del parque natural. En lugares como Gladstone – mayor puerto multi-commodity de Queensland y el cuarto mayor puerto de exportación de carbón del mundo, situado en la costa frente a la barrera de coral -, las corporaciones internacionales ligadas a la explotación y exportación minera emplean a la mayor parte de la población. Estas empresas cuidan parques y espacios públicos en zonas adyacentes al puerto, cual gesto mitigador o mero disimulo de los impactos ambientales y devastación causada por la actividad industrial. La vida en Gladstone se organiza en torno a los ciclos de exportación, priorizando la continuidad del flujo de capital sobre la supervivencia ecosistémica de la propia barrera y de los habitantes de la zona. Como explica el antropólogo Thomas Hylland Eriksen en su libro Boomtown, en Gladstone, hasta el atardecer está patrocinado por la industria de los combustibles fósiles (Eriksen, 2018, 3).

Figura 3. © Omar Sartor

Achille Mbembe, el célebre teórico de la necropolítica, habla de cómo las sociedades contemporáneas burocratizan la muerte a escala global y regional. Dicha sentencia adquiere fuerza evidenciaria en el desfile interminable de cargueros que redibuja el horizonte de Gladstone. Este cortejo fúnebre marcha sigilosamente hacia el norte a través de canales de navegación abiertos en aguas poco profundas mediante constantes operaciones de dragado. Atrapados entre la costa y el arrecife, los descomunales cargueros avanzan por uno de los espacios marítimos más estrechos y monitoreados del planeta3. ReefVTS4 vigila desde tierra la delicada operación.

Figura 4. © Omar Sartor

En este contexto, mientras la expansión de la actividad industrial de la región – en particular la de la industria del carbón – amenaza la supervivencia de la barrera, el blanqueamiento de su gran protagonista, el arrecife, sacude las conciencias, amenazando el apoyo político y popular a la extracción y uso de combustibles fósiles.

Figura 5. © Omar Sartor

El deterioro de la Gran Barrera es mucho más que un hecho regional o esporádico de negligencia humana. Aquí convergen los dilemas más espinosos de nuestro futuro desde una contemporaneidad cruel y resbaladiza. En el libro Nueva ilustración radical, la filósofa española Marina Garcés habla de la ‘condición póstuma’ en la que el futuro de lo individual y lo planetario se hace y se deshace bajo la sombra de un ‘hasta cuándo’ en lugar del ‘hacia dónde’ (Garcés, 2017:14). El continuo mar y costa que compone la Gran Barrera es un territorio en condición póstuma, donde dos realidades se enfrentan a un futuro incierto. Declararnos insumisos a la ideología póstuma es, para Garcés, la principal tarea del pensamiento crítico con-temporáneo. «Necesitamos herramientas conceptuales, históricas, poéticas y estéticas que nos devuelvan la capacidad personal y colectiva de combatir los dogmas y sus efectos políticos», advierte la filósofa. A su vez, desde su apartamento en Urano, Paul B. Preciado nos recuerda que «frente al teatro tecnoutópico de la contemporaneidad, necesitamos imaginar teatros disidentes, en los que sea posible producir otra fuerza performativa. Inventar una nueva escena de la enunciación, des-identificarse para reconstruir una subjetividad que el performativo domi-nante ha herido»5 (Preciado, 2019:124).

Teatro Della Terra Alienata, pabellón australiano en la XXII Trienal de Milán, relata el mito de una barrera de coral en cuidados intensivos, donde un arsenal de tecnologías de monitorización y preservación desempeña un rol más propagandístico que efectivamente paliativo. Aunque innumerables estudios confirman que la mayor amenaza del arrecife es el propio aparato económico-extractivo, el gobierno insiste en espectacularizar la cacería de designadas especies depredadoras del coral antes que desmontar el ritmo del aparato de explotación material. La tecnología construye aquí un efectivo teatro de distracciones, fungiendo de máximo guiñol al servicio de una esperanza desmovilizadora.

Figura 6. © Omar Sartor

La radiografía de actores y complicidades que sirve de antesala al Teatro involucra a un gobierno rendido a intereses privados, como muestran sus políticas públicas y la gestualidad proselitista que adquiere visos de campaña de relaciones públicas a favor del extractivismo. Así suelen invocarse las ansiedades laborales de la mano de obra contratada por las industrias extractivas para obtener el apoyo popular de estos en las urnas electorales. A manera de ejemplo, en el 2018, el gobierno australiano donó 443,3 millones de dólares australianos a una pequeña organización no gubernamental, la Great Barrier Reef Foundation, externalizando parcialmente la preservación de la barrera coralina y siendo esta la mayor inversión de la historia del país en proyectos de preservación natural. La suma fue concedida sin seguir un proceso de licitación pública. Empresas mineras, bancos, aseguradoras y compañías aéreas apoyan a esta entidad privada cuyo cuerpo directivo está vinculado a corporaciones altamente contaminantes como AGL, BHP, Shell y Peabody Energy, empresa que financió a grupos negacionistas del cambio climático en los Estados Unidos y que celebró la decisión del presidente Trump de no firmar el acuerdo climático de París (Hasham: 2018)6.

Figura 7. © Omar Sartor

Figura 8. © Omar Sartor

El estado de Queensland, región colindante a la barrera, tiene su futuro empeñado en la economía extractivista; la falta de una economía diversificada o alternativas laborales normaliza el actual escenario de violencia medioambiental.

El pabellón abraza el antagonismo entre dos universos escénico-atmosféricos, el de la distracción tecnológica y el de la propuesta de futuro, y los separa con un panel publicitario vestido de negro radiográfico. La estructura del cartel hace referencia, simultáneamente, a las pancartas que construyen la épica despolitizada del minero heroico a lo largo de las carreteras de Queensland y a las marquesinas de teatro que anuncian el próximo estreno, a la vez que hibridiza el lenguaje antiséptico de la sala médica de inspección de radiografías con el de las sucias infraestructuras de extracción mineral, responsables del agónico cuerpo coralino.

La antesala del Teatro es un espacio de luminosidad clínica y espectacular. Arroja luz e invita a descifrar, desde la parodia del ojo científico, la tragedia medioambiental, sus actores y sus complicidades. El conjunto de radiografías narrativas que recibe al visitante encarna la actual gestión tecnocrática y necropolítica de la barrera de coral australiana con notas declarativas de las violencias normalizadas por el aparato ‘tecnoutópico’. Este arsenal de tecnologías fraudulentas, presentado a escala 1:1, se apropia del lenguaje del dataísmo neoliberal para denunciar la incontenible pulsión de muerte del capitalismo tardío. Aparece así el cuerpo tecnologizado y prostético de la buceadora junto a algunas de las especies con las que estas tecnologías interactúan o ejercen su violencia.

En el lado opuesto, se encuentra una sala de cine caleidoscópica en la que se proyecta el collage audiovisual, un universo delirante de imaginación crítica celebratorio de la proliferación de otredades, así como de la resignificación postpatriarcal de conceptos como territorio, naturaleza, nación, deseo, ciudadanía, algoritmia o tecnología, entre otros. La película hibridiza en cinco actos los géneros de falso documental, teatro épico, telediario y ficción política para narrar la enajenación territorial de la gran barrera coralina y sus áreas de captación de la soberanía nacional australiana. La toma, ejecutada por el IPCC de la ONU en colaboración con la ficticia Corporación Internacional Xenofeminista – inspirada por el Manifesto Xenofeminista de Laboria Cuboniks7 -, justifica la violencia del gesto en la defensa del territorio y sus poblaciones contra la adicción autodestructiva del capitalismo extractivista y la incapacidad del gobierno australiano de responder a la urgencia de la crisis medioambiental.

Figura 9. Arsenal. Fuente: Imagen equipo curatorial

En el Acto 1, la demonizada acantáster púrpura o corona de espinas, un tipo de estrella de mar que ama las condiciones creadas por el calentamiento global, narra sin remordimiento alguno cómo se alimenta de coral, desplegando su tóxico estómago sobre el arrecife. La inocente criatura devora el arrecife dejando cicatrices blancas, a la vez que disfruta del agua caliente e incre-mentalmente más ácida8. Su rápida reproducción en los últimos años ha tornado a este animal en una de las ma-yores amenazas para la supervivencia de los corales y en la mayor pesadilla de las empresas de turismo. El festín de sedimentos agrícolas alimenta a sus crías, aumentando la denostada población en las áreas en el que el coral sufre más. Mientras la barrera muere, la corona de espinas goza9, mata y muere sin elegancia10 ni culpa.

Vehículos autónomos submarinos como el COTSbot11, desarrollados por la universidad de Queensland, patrullan los fondos marinos de la barrera en busca de esta especie-plaga. Tan pronto el sensor frontal detecta los especímenes, su brazo mecánico procede a inyectar la solución letal que extermina al criminalizado animal. Con este asesinato ‘fundacional’, metafórico de la acción del plane-ta sobre la plaga humana, abre la fantasía en cinco actos que narra el futuro como hecho presente desde un radical cambio de paradigma político y económico.

Teatro Della Terra Alienata es un proyecto de imaginación política que transforma la frustración cotidiana de sus autores ante el panorama postpolítico global en actos de rebelión creativa. La obra abraza la frescura intelectual y la relevancia ideológica del Manifiesto Xenofeminista. Así, en 30 minutos de filme se imagina la formación de un gobierno temporal sobre la región enajenada, gestionado por la ficticia Xenofeminist International Corporation®, que giraría en torno a una economía del disfrute, las fronteras abiertas y la desaceleración. La segunda mitad de la película navega este territorio a través de una intensa entrevista a Kimba Gallagher – CEO de la corporación -, quien describe la toma como parte de un proyecto político, económico y social postextractivista y reivindicador de la contemplación y el goce como máximas aspiraciones individuales y colectivas.

En su conjunto, el Teatro Della Terra Alienata rechaza la atomización del debate medioambiental y su encapsulación en dispositivos tanto decimonónicos (el Estado nación) como neoliberales (la individualización de la culpa, el ‘experto en problema-solución’) para abrazar las infecciones mutuas, la pausa, el fracaso, el amateurismo profesional y, sobre todo, la revitalización de la imaginación política.

Entre los meses de marzo y septiembre de 2019 tuvo lugar la XXII edición de la Trienal de Milán, titulada Broken Nature: Design Takes on Human Survival. Durante la protocolaria ceremonia inaugural, el comité organizador anunció la concesión del premio al mejor pabellón nacional a la delegación australiana, dirigida por los arquitectos y académicos de la University of Technology Sydney (UTS) Amaia Sánchez Velasco, Jorge Valiente Oriol, Gonzalo Valiente y Miguel Rodríguez-Casellas. El pabellón es una instalación arquitectónica y un collage curatorial que combina la creación artística de sus directores con material donado por seis artistas internacionales (Shoufay Derz, Cigdem Aydemir, Janet Laurence, Liam Benson, Patricia Reed y Madison Bycroft), así como proyectos estudiantiles extraídos de la unidad de proyectos arquitectónicos Factory of Hyperecologies – un anti think-tank pedagógico investigativo de cuyas preguntas surgió el marco teórico del pabellón – dirigida por Amaia Sánchez Velasco en UtS entre 2016 y 201812.

Figura 10. Teatro. Film Clip

Las condiciones – tanto del estado de la barrera13 como del clima político en Australia – no han hecho más que empeorar desde la clausura de la muestra internacional. En junio del 2019, tras nueve años de controversias, el gobierno de la región de Queensland aprobó la declaración de impacto ambiental sometida por el grupo multinacional Adani para abrir la mayor mina de carbón de Australia14, a tan sólo 400 km del parque natural patrimonio de la Unesco. En el contexto de la crisis climática, este acto no hace más que corroborar la posición del actual gobierno liberal australiano en relación a sus políticas ambientales, alineadas con los gobiernos de Trump, Bolsonaro y demás retrógrados negacionistas del cambio climático. En tanto, Australia sufre una de las sequías más pronunciadas de su historia, mientras que organizaciones como la Australian Environmental Foundation15 financia conferencias impartidas por científicos negacionistas que desmienten el impacto de los monocultivos de caña, el exceso de sedimentación y la contaminación de los ríos por los pesticidas sobre la barrera.

Figura 11. Teatro. Film Clip

Figura 12. Explusiones. Fuente: Shoufay Derz, Amaia Sánchez Velasco

En el informe del IPCC de las Naciones Unidas, publicado en 201816, son los científicos – a quienes se entregó hace décadas la mesiánica labor de buscar soluciones preventivas y paliativas – los que hoy nos piden a gritos que paremos la maquinaria de explotación planetaria 24/7 y que nos sentemos a imaginar futuros desde la libertad del ejercicio poético y radical.

1 La Gran Barrera de Coral australiana es considerada el organismo vivo más grande del planeta, alberga un cuarto de las especies marinas y se extiende a lo largo de 344.468 km2. Ver: https://whc.unesco.org/es/list/154

2 El blanqueamiento de coral es un fenómeno que ocurre cuando el coral se estresa por cambios en las condiciones de temperatura, luz o cantidad de nutrientes. Expulsan a las algas que habitan sus tejidos de manera simbiótica, lo que causa la pérdida de color de los arrecifes. Los corales blanqueados no están muertos e incluso algunos sobreviven. Sin embargo, la ausencia de alimento en los procesos de blanqueamiento puede causar su muerte de forma permanente. Ver: https://oceanservice.noaa.gov/facts/ coral_bleach.html

3 La barrera de coral es el tramo oceánico más intensamente monitoreado del planeta. Una ruta marina de exportación por la que circulan más de 30 mil millones de dólares al año. Ver: https://youtu.be/-gBjpYfdRu0

4 ReefvtS: Great Barrier Reef and Torres Strait Vessel Traffic Service (Servicio de Tráfico de Embarcaciones de la Gran Barrera de Coral y el Estrecho de Torres). En 1990, la Organización Marítima Internacional (IMO) clasificó la Gran Barrera de Coral como la primera denominada PSSA: área marina particularmente sensible. ReefvtS es una organización gubernamental fundada en 2004 a cargo de regular y monitorear la navegación marina para reducir el riesgo de accidentes que pudieran causar daños en el parque natural protegido por la Unesco. Ver: https://youtu.be/-gBjpYfdRu0

5 Paul B. Preciado habla del Antropoceno y extiende las tecnologías necropolíticas a todo el planeta: las prácticas capitalistas y coloniales, las culturas del carbón y del petróleo y la transformación de ecosistemas en recursos explotables, pero también de cómo estas han dado lugar a una oleada de extinciones animales y vegetales, y al progresivo calentamiento planetario.

6 Ver (Doherty, 2019); (Flannery, 2014).

7 CUBONIKS, Laboria. «Xenofeminism: A Politics for Alienation» Ver: https://www.laboriacuboniks.net

8 Aumento de la acidificación del agua debido a la absorción de dióxido de carbono. Ver: http://www.gbrmpa.gov.au/our-work/threats-to-the-reef/ climate-change/ocean-acidification

9 Expansión de la población de corona de espinas en la Gran Barrera de Coral, 2019. Ver: <https://www.abc.net.au/news/2018-01-05/ great-barrier-reef-crown-of-thorns-starfish-major-outbreak/9305580>

10 Esta frase hace referencia al enfoque curatorial de la xxII Trienal de Milán, Broken Nature: Design Takes on Human Survival. Ver: http://www. brokennature.org https://www.triennale.org/en/events/broken-nature

11 COTSbot y RangerBot son vehículos submarinos autónomos (AUV’s) desarrollados por Matt Dunbabin y Feras Dayoub de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Queensland. Ver: https:// www.scientificamerican.com/article/a-starfish-killing-artificially-intelligent-robot-is-set-to-patrol-the-great-barrier-reef https://research.qut.edu.au/ras/research/rangerbot

12 Charles Curtin e Isaac Harrisson fueron estudiantes de la Factory of Hyperecologies (estudio dirigido por Amaia Sánchez Velasco en la escuela de Arquitectura de UTS) y trabajaron en el desarrollo del proyecto del pabellón como asistentes de investigación.

13 Informe oficial sobre el estado de la barrera de coral, 2019. Ver: http://www.gbrmpa.gov.au/our-work/outlook-report-2019

14 La multinacional Adani recibe la aprobación de la declaración de impacto ambiental para abrir la mina de Carmichael en Queensland, 2019. Ver: https://www.abc.net.au/news/2019-06-13/adani-carmichael-coal-mine-approved-water-management-galilee/11203208

15 Ver (Smee, 2019); (Rae, 2019).

16 IPCC, grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático. Ver: <https://report.ipcc.ch/sr15/pdf/sr15_spm_final.pdf>

CUBONIKS, Laboria. The Xenofeminist Manifesto. New York/London: Verso, 2018. [ Links ]

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GRANDEZA + BAJEZA

<gonzalo.valiente@uts.edu.au>
Compuesto por Amaia Sánchez Velasco (1985), los hermanos Jorge (1984) y Gonzalo Valiente (1982), y el arquitecto-escritor Miguel Rodríguez Casellas (1966) – BAJEZA -, comparten más que un interés en la docencia y un mismo centro de rabajo (UTS de Sídney). Desde distintas perspectivas, todos han experimentado en primera persona las nuevas geografías de violencia neoliberal y la necesidad de repolitizar la manera en que se piensa y ejerce la arquitectura. Lejos de recurrir a los lugares comunes de la reinvención y el emprendimiento, o al determinismo tecnológico que acuña la innovación como única ruta hacia la relevancia, el grupo explora las cualidades materiales y discursivas del diseño como herramienta clave de emancipación.